Todo el mundo trabaja.

La mentalidad promedio es trabajar, trabajar y trabajar. Trabajar por dinero. Seis o siete días a la semana. «Trabajar para comer», dijo un señor. «Y trabajar para pagar las cuentas», dijo una mujer.

Pero la mentalidad de trabajo no es la mentalidad de desarrollo. El trabajo es necesario, importante y valioso, pero si quieres ser libre, debes tener una visión, un sueño. Debes ponerte por encima del sueldo. Debes trascender a los horarios.

Un científico dijo que para el ser humano «es más fácil llegar a la luna que cambiar de mentalidad.» Cambiar tu manera de pensar exige nuevas ideas.

Un hombre bueno, honrado, noble, murió trabajando 45 años de empleado, yendo de un lugar a otro, todo por el trabajo. Ese hombre pasó más tiempo en sus trabajos que viendo a sus hijos. A ese hombre nadie le dijo que «si quieres hacerte rico tienes que encontrar la forma de ganar dinero mientras duermes.» En cierta ocasión alguien le dijo eso, pero el buen hombre solo atinó a decir: «para eso hay que meterse de narco. A nosotros los pobres solo nos toca partirnos la madre.» Eso es mentalidad. Ese hombre tenía muy arraigada una idea: la idea de que la riqueza es impensable.

Hay dos cosas que no le enseñan al promedio:
número uno, a tomar decisiones.
número dos, a ganar dinero.

Te enseñan matemáticas, te dicen que tienes que para salir adelante tienes que trabajar, pero nadie te enseña a ganar dinero de manera inteligente.

Busca las formas… lo peor que puedes hacer es cerrar tu mente. Todo el mundo trabaja, pero solo unos cuantos se hacen ricos y otros cuantos se hacen LIBRES.

Para que puedas entender completamente todo lo que implica estas palabras, te invito a que leas el libro «Piense y Hagase Rico» de Napoleón Hill, un libro con información valiosa en cuanto a desarrollo personal y sobre todo lleno de ideas para estructurar la forma de pensar en cuanto a negocios.

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