Regreso a clases: 8 formas para apoyar la salud mental de los estudiantes

Como adultos, todos tenemos diversas necesidades y diferentes formas de afrontar las situaciones de estrés. En el caso de los niños, ocurre lo mismo.

Algunos niños han afrontado bien las restricciones y el cierre de las escuelas a causa de la pandemia por COVID-19. Para otros, ha sido un reto enfrentarse a todos los cambios y a la incertidumbre. Algunos niños volverán a clases después de haber vivido situaciones de estrés, ansiedad, aislamiento y dolor. Otros quizás hayan experimentado un aumento de la violencia en sus hogares.

Los padres de familia, docentes y el personal de la institución educativa son fundamentales para apoyar la transición de los niños a las clases presenciales, especialmente después de un cierre de escuelas tan prolongado. 

Cómo llevar de mejor manera la transición a las clases presenciales.

1. Escuche las preocupaciones

La pandemia por COVID-19 y el cierre de escuelas afectaron la salud mental y el bienestar de muchos niños, niñas y adolescentes. Como docentes, es esencial escuchar las preocupaciones de los estudiantes y demostrar comprensión y empatía. Ofrezca a sus estudiantes la oportunidad de tener una conversación individual con usted para reconectar y conversar de cualquier preocupación que pueda haber surgido durante el cierre de escuelas.

2. Verifique cómo está cada niño y niña

Antes de enseñar un nuevo contenido académico a los estudiantes, los docentes y el personal de la institución educativa deben tomarse el tiempo necesario para comprobar cómo están los niños. Recuerde que al principio los niños pueden tener dificultades para concentrarse o pueden necesitar más tiempo para volver a la rutina del aprendizaje. Ofrezca oportunidades para que los niños hagan descansos, se muevan y vuelvan a conectar con sus amigos y compañeros.

3.  Proporcione información precisa sobre COVID-19

A medida que regresan a la escuela, pueden tener diferentes pensamientos y preguntas sobre el COVID-19. Los niños quieren y necesitan información objetiva. Utilice recursos amigables para los niños y aptos para su edad disponibles que se basen en pruebas científicas para responder con precisión a las preguntas sobre COVID-19.

Si bien es importante reconocer la magnitud de lo que está ocurriendo a nivel mundial, asegúrese de enfatizar todos los esfuerzos realizados y las precauciones tomadas para reducir los riesgos en los planes de reapertura de las escuelas.

No olvide recordar a los niños los protocolos de seguridad de la escuela, incluyendo qué hacer si se detecta un caso de COVID-19 en el aula.

4. Pedir sugerencias para crear un aula acogedora.

Involucre a los estudiantes en el propósito de hacer que el salón de clases sea un espacio acogedor, seguro y cómodo. Al hacerlo, asegúrese de respetar los procedimientos de bioseguridad y de utilizar los recursos materiales disponibles.

Los estudiantes pueden aportar sugerencias; ayudar a decorar las paredes del salón con mensajes coloridos y acogedores y trabajar en pequeños grupos para que puedan apoyarse mutuamente para ponerse al día en el aprendizaje. Hágales saber que apoyarse mutuamente les ayudará a salir adelante juntos. Recuerde elogiar a los estudiantes por sus contribuciones y esfuerzos. Los docentes pueden fomentar los sentimientos de seguridad y protección interactuando y desarrollando relaciones positivas con cada estudiante y utilizando rutinas durante el día para ayudar a sentirse seguros y protegidos.

5. Esté atento a cualquier señal de alerta en el comportamiento.

Esté atento a los cambios en el comportamiento. Si observa cambios significativos en el comportamiento de un estudiante y estos persisten en el tiempo, impidiéndole aprender o jugar, por favor siga el protocolo de la escuela y/o busque apoyo y orientación adicional.

Los docentes tienen que proporcionar una gran ayuda si sienten que un estudiante tiene dificultades. Sin embargo, se debe buscar asistencia adicional y remitir a los estudiantes a los servicios de protección de la infancia, a los médicos de atención primaria o a los profesionales de la salud mental, si cree que el estuante necesita ayuda especializada.

6. Fomente el entretenimiento y el deporte para promover la interacción entre los estudiantes

En muchos países los estudiantes han seguido estrictas medidas de distancia física y se les ha impedido utilizar los patios y otros espacios públicos para jugar e interactuar con sus compañeros. Asegúrese de que cuando los estudiantes vuelvan a las aulas tengan oportunidades para socializar, jugar e interactuar con sus compañeros, a quienes han extrañado durante tanto tiempo. Tenga presente los protocolos de seguridad.

7. Dé ejemplo con su comportamiento en momentos de estrés: sea calmado, honesto y afectuoso

Los docentes pueden ser modelos positivos para sus estudiantes. Los mismos observarán sus comportamientos y aprenderán de las habilidades que utiliza a diario para enfrentarse a situaciones de estrés. Sea tranquilo, honesto y atento, y enséñeles a los estudiantes a tener una actitud positiva.

8. Cuídese y conozca sus límites

La enseñanza sobre todo durante estos tiempos, puede ser una profesión extremadamente estresante. Como docente asegúrese de proteger su propia salud física y mental. Mantenga unos hábitos saludables de alimentación y sueño, descanse, haga ejercicio, conecte con sus amigos, su familia y sus colegas. Recuerde buscar apoyo si experimenta sentimientos significativos de angustia.

Fuente: Unicef

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