Qué significa procrastinar

La palabra procrastinar se ha puesto muy de moda en los últimos años. Sin embargo, es una palabra con muchos años de significado. Tanto es así que proviene del latín “procrastinare” y significa dejar para otro día las cosas que sabes que tienes que hacer en el presente.

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos pospuesto alguna tarea importante simplemente por pereza o porque no teníamos ganas de hacerla. “Mejor mañana”, pensamos, y en su lugar hacemos otra tarea más sencilla o que nos hace sentir mejor. El problema es que el día de mañana llega y la tarea sigue sin hacer, procrastinar.

Por ejemplo, procrastinas cuando en lugar de hacer ese informe importante en el trabajo que te ha pedido tu jefe (y que te resulta muy tedioso y exigente) decides hacer otra tarea más sencilla y que te parece más gratificante, postergando el inicio del informe a otro momento en que tengas más energías.

La procrastinación va de la mano de la inapetencia y de la pereza. No te apetece hacer una tarea que sabes que es importante y que antes o después tendrás que hacer

¿Por qué procrastinamos?

Procrastinar forma parte de la condición humana. Cuando tenemos que enfrentarnos a una tarea desagradable se produce una guerra silenciosa en el interior de nuestro cerebro. El sistema límbico (que es la parte del cerebro que incluye el centro de placer) y la corteza prefrontal (que es la zona que se dedica a planificar) compiten por controlar la situación.

Procrastinamos porque nos enfrentamos a tareas extremadamente complejas. Como no sabemos por dónde empezarlas, pensamos que son inabordables, que no estamos preparados para hacerlas justo en este momento y que sería mejor idea aplazarla para otra ocasión.

¿Cómo evitar la procrastinación?

si creemos que somos unos procrastinadores de manual, lo mejor que podemos hacer es coger el toro por los cuernos y buscar soluciones.

Aquí van algunos tips para dejar de sabotear tu vida y poner fin a la procrastinación:

  • Sé consciente de tu problema. No resolverás tu problema si no te lo tomas en serio. Por tanto, el paso previo es ser plenamente consciente de que estás quemando tus horas sin hacer nada productivo, y que esto no te genera ningún beneficio a largo plazo, sino más bien todo lo contrario: la lista de ítems por realizar cada vez es mayor y necesitas ponerle fin.
  • Planifica tus tareas el día antes. Cada noche, antes de ir a dormir (aunque también puedes hacerlo antes de acabar la jornada laboral), decide cuáles serán las tareas que harás el día siguiente. Si aprendes a organizar tu calendario serás mucho más productivo.
  • Divide las tareas complejas en mini tareas. Si te enfrentas a una tarea muy complicada y que podría exigir muchas horas de tu tiempo, divídela en pequeñas tareas más cortas y fáciles de acometer. Lo ideal es que ninguna de ellas supere los 45 minutos.
  • Usa la Matriz de Eisenhower para priorizar tus tareas. Según esta matriz:
  • Si una tarea es urgente e importante, hazla ya.
  • Si es urgente pero no es importante, delégala a otra persona.
  • En el caso de las tareas no urgentes pero sí importantes, planifícalas.
  • Si no es urgente ni tampoco es importante, postérgala o elimínala.

En definitiva, la procrastinación es un agujero negro para tu productividad. Evitar caer en la misma y aprender a combatirla es fundamental.

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